Es un hecho que su dicción es atropellada. Lo que carece de verdad es que no posea el don de la palabra. Él habla con su cuerpo, es capaz de expresarse con todo su ser logrando una conexión y armonía asombrosa. A través de la danza dice todo lo que necesita.
Lo ideal (afirmamos todos) es formarnos como seres integrales. Sin embargo hay que tener en cuenta que uno es producto de su contexto. Y a mí me parece que él es todo lo que puede ser. ¡Es admirable! Sé de su inmensa timidez que le dificulta, la mayor de las veces, hilar frases con fluidez. Pero basta verlo bailando para ser testigo del vocabulario tan amplio que posee. Cuerpo y mente en movimiento acorde. Un alma que se desborda. Una creatividad fuera de serie.
¡Ole!
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