Princesa, quiero que sepas que te estoy esperando con los brazos abiertos, que cuento los días que faltan para tu nacimiento, estoy emocionada... ya quiero conocer tu cara, pido a la vida que llegues sana.
Siento ya por ti un cariño inexplicable, imáginate entonces lo que estarán experimentando tus padres. Déjame contarte que en casa se percibe una alegría digna de tu llegada, nos has esparcido una ilusión que motiva nuestros días.
Deseo para ti en principio, una infancia feliz, me he propuesto contribuir en la construcción de buenos momentos en tu niñez que serán los recuerdos que forjen tu adultez.
¡Bienvenida pequeñaja!