Sigue lloviendo... me asomo a la ventana y me abordan los recuerdos... me cubre la nostalgia...
jueves, 23 de junio de 2011
miércoles, 22 de junio de 2011
jueves, 16 de junio de 2011
Aquí
Aquí... estoy aquí... todo pasa... lo sé... me sé...
Sí, he sentido miedo y también lo he reconocido en los ojos de los demás... la vulnerabilidad nos alcanza a todos en cierto momento...
Sin embargo mañana estaré ahí, puntual, conmigo, con ellos... mostraré lo que llevo entre las manos, no esconderé (porque aunque quisiera no podría) tersuras ni asperezas... mis manos están frescas... recordaré qué me orilló a dar el primer paso y reviviré las pisadas ya trazadas.
Aquí... estoy aquí... todo pasa... lo sé... me sé...
Una minuta y un manual han quedado listos, falta terminar un boletín y programar un par de conferencias. RG y yo ya mejor nos reímos. NC ha puesto música, "para relajar" asegura. Tengo hambre, sacaré mi fruta, seguro el tentenpié me activa las neuronas. Me duele el muslo por los gajes del oficio. Uy, debo ausentarme, una visita nos cautiva...
miércoles, 15 de junio de 2011
Tiempo...
Tiempo... tiempo le pido al tiempo... y no soy capaz de respetar el tiempo del proceso en el que me encuentro, mi cuerpo me exige tiempo para digerir, para adherir, para borrar y volver a comenzar, tiempo para observarme y entender qué estoy haciendo "mal" (si es que puede usarse dicho término) de manera que el cambio de patrones obedezca al entendimiento y seguridad que de éste se deriva. ¿Quién dijo que hacer una "carrera" tenía que ser a la carrera? El aprendizaje puede ser una constante si uno así lo desea... pero no creo que la prisa sea una buena aliada. Por supuesto que con lo anterior no me refiero a la falta de acción porque sólo el trabajo, la constancia, la disciplina... permitirán el crecimiento.
lunes, 13 de junio de 2011
Gajes del oficio
...y cuando me dí cuenta ya estaba en el piso, adolorida... pronuncié en voz baja un "Ouch" e intenté levantarme lo más rápido que pude mientras se acercaban a mí... "¿Estás bien?", "¿Puedes moverte?"... Qué barbaridad, antes no me sucedían estas cosas... eso me pasa por llevar mi mente a varios lugares a la vez. ¿Y ahora? Ahora tengo un hematoma tremendo que me recuerda aquel evento doloroso del pasado viernes y varias dosis de árnica encima cuyo aroma me delata. Ni hablar, gajes del oficio.
Cómo me conmovió aquella dulce alma que se abrió conmigo de manera transparente, el acto me transmitió fuerza, esperanza... supongo que la mejor manera de agradecerlo es a través del trabajo, de la lealtad, de la reciprocidad, del respeto, de la admiración, del cariño... Y como las palabras no están de más si se acompañan de la acción pues digo firmemente: ¡Gracias!
jueves, 9 de junio de 2011
Qué risa...
Qué risa traíamos hoy en la mañana aquí en la oficina, nos hacía falta la carcajada sonora y liberadora en medio de tanto agetreo y estrés... el caso es que recordábamos las típicas frases que pronunciaban nuestras madres durante nuestra reciente infancia, qué gracia constatar las coincidencias. A continuación compartiré contigo varias consignas de mi madre:
- "Porque lo digo yo y punto"- "A mí me respetas que soy tu madre"
- "Primero la obligación y luego la devoción"
- "No me mientas, ya sabes que yo me entero de todo"
- "Te conozco muy bien, soy tu madre"
- "Hija, bájame eso que está allá por favor"
- "Jorge, Pilar... ahhh... tú María"
- "La comida no se desperdicia porque..."
Y así muchas más...
miércoles, 8 de junio de 2011
martes, 7 de junio de 2011
domingo, 5 de junio de 2011
Entre dos mares
Si la locura produce esta sensación que experimento que caiga entonces sobre mí con toda su fuerza sin que ello conlleve liberar por completo a la cordura de mi cuerpo, porque ésta es la que pone límites y me recuerda el significado del respeto. Locura... cordura... entre ambos mares navego. Como dice la frase que me presta Pellicer para este momento: "Yo soy y me sacude el viento".
Buscando la libertad
He leído hace poco "El joven rey", estoy recordando que alguna vez quise vestirme con seda ajena sólo logrando con ello evidenciar debilidades. Culpo con seguridad a la vergüenza, sentimiento que duele y molesta. Comprendo que es precisamente el rito el que puede eliminar las turbulencias. Es fundamental atreverse a cruzar el laberinto y salir de él siendo lo que se es y nada más. Menuda libertad.
Libertad que anhelo reflejar en mi danza, la danza de mis ancestros, la danza del universo. Si quiero continuar este camino es preciso conservar la valentía, mantener la fuerza para defender mi autonomía y no pretender linajes ajenos a mi naturaleza.
Libertad... ya te voy viendo...
La fuerza de la danza
No cabe duda que la danza es fuerte, digna hija de todas las artes, que a pesar de prohibiciones e imprevistos no ha dejado de latir porque su esencia es auténtica, porque el ser humano piensa y tiene incógnitas constantes, porque tal práctica refuerza la identidad y nos mantiene cerca de nuestros muertos, porque la unión hace la fuerza, porque hay que celebrar la vida y aceptar la muerte...
Perdiendo la cordura 2
El otro día al finalizar una clase dibujé con mis manos un círculo protector, un aro de luz y mientras me abrazaba me susurré lo siguiente: "Ay María, cómo te quiero". Caray, ¿abrase visto cosa igual? Qué susto, qué risa... seguro estoy rozando la locura. Y peor aún, creo que me gusta.
Perdiendo la cordura 1
Debo estar perdiendo la cordura, últimamente pienso, digo y hago cosas extrañas... la gente continúa llamándome por mi nombre, mis apellidos se mantienen intactos, sigo teniendo la misma cara, el mismo color de piel, ojos y cabello... pareciera que soy la misma y juro que me siento tan distinta...
viernes, 3 de junio de 2011
Un grito y la interrupción brusca del movimiento detonaron el bloqueo. Se topó otra vez con el miedo. Se hizo la fuerte, siguió sonriendo. No señaló culpables, sabe que nadie tiene porqué saber que los gritos la conectan a un evento desafortunado ya pasado. Respiró profundo sabiendo que mañana podrá comenzar de nuevo.
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