viernes, 4 de septiembre de 2009

Mírame

Mírame, no te desvíes. ¿Por qué tus ojos evaden los míos? Seguro tienes miedo de lo que puedan contarme. No seas cobarde, déjales que hablen, no impidas que me digan lo que sé desde hace días.

Aquí sigo

Hace ya varios días, mientras disfrutaba de unos deliciosos tacos que saciaban mi antojo vespertino, dos queridas seguidoras de mi blog (y casi las únicas) reclamaron mi presencia en este espacio. Me alegré, fue como recibir una caricia de las que nunca salen sobrando, sonreí y aseguré próximas publicaciones.
No di explicaciones, no me las pidieron, tiempo he tenido, ganas también, pero sucede que... aquí sigo, no me he ido... sólo cavilo.
Gracias al par que se percató de mi ausencia, fue reconfortable.