Hace ya varios días, mientras disfrutaba de unos deliciosos tacos que saciaban mi antojo vespertino, dos queridas seguidoras de mi blog (y casi las únicas) reclamaron mi presencia en este espacio. Me alegré, fue como recibir una caricia de las que nunca salen sobrando, sonreí y aseguré próximas publicaciones.
No di explicaciones, no me las pidieron, tiempo he tenido, ganas también, pero sucede que... aquí sigo, no me he ido... sólo cavilo.
Gracias al par que se percató de mi ausencia, fue reconfortable.
No di explicaciones, no me las pidieron, tiempo he tenido, ganas también, pero sucede que... aquí sigo, no me he ido... sólo cavilo.
Gracias al par que se percató de mi ausencia, fue reconfortable.
Lo reclamo nuevamente.
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