lunes, 17 de agosto de 2009

La Espectadora

“Ahora sé que debo dar lo que más necesito” es la última frase de la película que vi el pasado fin de semana. Salí conmovida lo que derivó en satisfacción y alegría. Encontré… es que hay etapas en la vida en que uno se pregunta y busca desesperadamente algo o alguien que sacie las dudas. Y de repente, se recibe la respuesta que se ha buscado ansiosamente cuando menos se espera, a veces en el lugar más inesperado y quizá de quien menos se imagina. Y se descubre que las respuestas suelen estar dentro de uno aguardando ser tocadas.
Intento ser espectadora frecuente, renunciar de manera momentánea a la acción, guardar silencio por corto tiempo y atender lo que acontece delante mío pero ¿qué pasa cuando cesa la magia, cuando se apagan las luces y se regresa a la realidad? Sucede que generalmente el arte incita, mueve, despierta, empuja, aclara… surgen preguntas y respuestas, se activan los sentidos, trabaja la mente, se mira afuera y a la vez adentro… ¡Cuidado! Ser espectador puede ser arriesgado.
Cada quien ha de vivir la experiencia a su manera pero todos sabemos de tristezas y alegrías, de triunfos y fracasos, de encuentros y despedidas… todos sentimos y eso nos iguala, nos une, nos identifica.
Me pregunto si el artista es consciente de la responsabilidad que tiene, si se da cuenta del alcance que puede tener su expresión sobre él mismo y los demás.
Sí, me gusta sentir desde la butaca y también disfruto sientiéndome protagonista de mi irrepetible historia.

jueves, 13 de agosto de 2009

De regreso

Querido blog:
He vuelto. Después de 11 días de silencio, de callar para escuchar, de acudir a mi encuentro. Qué maravillas regala la vida. Sí, es que estoy viva.
Un abrazo para ti "Desde la mar...escribo" que has aguardado paciente mi regreso y hoy me recibes con los brazos abiertos.

domingo, 2 de agosto de 2009

Información importante

En relación a las tortugas que se encuentran temporalmente a mi cargo, es importante informar que he seguido atentamente las intrucciones que me fueron dadas, me he esmerado en su cuidado y como consecuencia el trío se encuentra vivo y activo. Tanto ellas como yo vamos ganando confianza con el pasar de los días, quizá hasta cariño.

Acusación vital

Buenas tardes, vengo a presentar una acusación importante señor. Sucede que aquella mujer está cometiendo un pecado imperdonable: no es y no conoce, no sabe por propia experiencia qué es el amor, qué se siente cuando se llega al éxtasis, no conoce la pasión. Su corazón permanece cerrado no sé desde cuando, no permite salidas ni entradas. Cuidado, no caiga en su engaño, la gente suele fiarse de su inmutable sonrisa, pero yo, que he intentado varias veces inmiscuirme en su historia, he comprobado que ese cuerpo de apariencia alegre carga pesados secretos señor. Busco solución y por ello he venido a verle. Pienso señor, que aquellas actitudes no pueden permitirse, es preciso un castigo que la haga despertar de su rutinaria vida.