martes, 27 de julio de 2010

Susto grande

La semana antepasada, mientras manejaba de regreso a casa por una avenida bastante transitada me llevé un susto grande pues luego de haber respetado un alto, aceleré en cuanto la luz verde me indicó que podía hacerlo sin percatarme (tenía al lado una enorme camioneta negra) que una chava corría por entre los coches en busca de la banqueta, la ví cuando ya la tenía en frente, por supuesto pisé el freno hasta donde pude y gracias al cielo ni siquiera rocé aquel cuerpo, no pude pronunciar una sola palabra en ese momento pero seguramente ella captó en mi mirada todo lo que quería gritarle desesperada porque se me quedó viendo y con un gesto dijo lo siento.
A los pocos segundos continué mi camino, le subí a la música que llevaba conmigo... por algo se inventó el paso peatonal y el semáforo me gritó el pensamiento.

Mundial de futbol

El Mundial de Futbol terminó el 11 de julio y aunque la resaca se extendió unos cuantos días más ya todo ha vuelto a la normalidad. En realidad dicho deporte no figura en mi lista de intereses pero si se trata de compartir buen ambiente casi siempre estoy presente, y es que ver un partido con los amigos o la familia suele resultarme divertido, en casa por ejemplo, bastantes parientes viven esas dos horas de manera apasionada y mi madre, las contadas ocasiones en las que se dispone a ver un duelo en la cancha nos hace soltar tremendas carcajadas pues se comporta de manera intensa, suelta con desparpajo tantos "tira, tira" y "ay, ay..." como sienta necesario.
Lo bueno es que todo terminó en un gran festejo ya que el equipo al que todos apoyamos obtuvo la anhelada copa y aunque no domino la información acerca de ésto que llaman futbol opino que el triunfo en esta ocasión no fue producto de la casualidad.

sábado, 24 de julio de 2010

La lluvia sigue haciendo acto de presencia, los recuerdos también.
La lluvia sigue haciendo acto de presencia, los recuerdos también.

lunes, 19 de julio de 2010

...es que no suelo estar donde no me llaman.

Elegancia

Para mí la elegancia no se limita a una simple vestimenta, mi opinión indica que es toda una forma de ser, un actuar oportuno que no conoce de sobras ni escasez donde la sencillez, la prudencia, el buen gusto y el autoconocimiento se mezclan para dar una exquisita apariencia.

miércoles, 14 de julio de 2010

Estoy deseando correr a tu encuentro, estoy queriendo soltar lo que siento... Hay caricias que jamás he dado, las he reservado para el momento indicado... y esas palabras que aún no he dicho son tuyas, te las regalo... pronto... las habrás escuchado.
Mientras tanto siente el viento, a él le he encargado abrazarte y susurrar TE QUIERO.

Lágrimas contenidas

Tengo lágrimas contenidas... no son precisamente de tristeza, son más bien producto de una extraña combinación de emoción y adrenalina, de tensión e ilusión continua, de constatar que algo se desea con tal fuerza que cuando te encuentras ya en camino la gloria ríe contigo.
Tengo lágrimas contenidas...
El cansancio se diluye con la alegría.
Camino que se goza, camino que regala gloria; pasos que llenan el alma y acarician la esperanza...

viernes, 9 de julio de 2010

Golpe inesperado

Resulta que mi cabeza se estrelló contra la esquina metálica de un mueble, recién me di el golpe vi las estrellas, lancé gran cantidad de groserías mientras me retorcía del dolor, claro, controlando el volumen de mi voz para no armar alboroto. Intenté disimular mi lamento, un señor que se encontraba en el lugar de los hechos se limitó a decir "ay, cuidado" ya cuando había recuperado el aliento, oportuno su comentario pensaba yo en mis adentros. Un espejo cercano me mostró la herida, me asusté, la sangre me apantalla, una buena mujer quiso rociarme de inmediato (a falta de alcohol) perfume para evitar cualquier tipo de infección pero me negué tajantemente no sin agradecer su preocupación y ayuda, poco tiempo después y todavía medio atolondrada me curaron, ahora ya como si nada.
Claro, una vez pasado el susto me reí como loca del oso que me aventé. Méndigo fregadazo me propiné el día de ayer.

Tarde de asueto

Hacía bastante tiempo que no me permitía entre semana una tarde completa de asueto, hoy lo he hecho y el resultado ha sido bueno... aquí, refugiada en mi casa, con la comodidad de un pijama que combina con el clima, amenizada con el sonido de la lluvia que estos últimos días ha optado por desahogarse, seguro está diciendo algo importante y en medio del acelere no queda espacio para escuchar el mensaje... me estoy desviando, mejor regreso a justificar el título de esta entrada: "Tarde de asueto".
Me gustan esos momentos de soledad que se presentan de vez en cuando, me reconforta encontrarme en mi espacio, haciendo lo que se me venga en gana sin escuchar voces pronunciarse al respecto. Cuando sólo estoy conmigo me animo a cantar sin ninguna vergüenza, a bailar a mi aire sin preocuparme si respeto o no tal o cual ritmo, me atrevo a perder la compostura... a veces invito a esa niña de ayer y de hoy; otras me apetece intentar filosofar y entonces "yo sólo sé que no sé nada"... y ahora aquí estoy, gozando mi tarde de asueto, sentada, escribiendo en la computadora, con ganas de conservar/buscar estos ratos de soledad, con eso no quiero decir que quiera librarme de la riqueza que conlleva la convivencia, por supuesto que deseo compartir con alguien mi vida, sólo pienso que tanto la compañía como la soledad tienen su parte gratificante, qué mejor que incluir dosis de estas dos en el carrusel de la vida.
Así que hoy decidí dedicarme la tarde porque realmente lo necesitaba, llevaba días seguidos empapada de trabajo, estaba exhausta y además de malas... este despeje me sentó de maravilla.

miércoles, 7 de julio de 2010

Con los pies en su sitio

No sé si sea mera coincidencia, no tengo una explicación que obsequie certeza pero cada vez que doy importancia a cosas que no valen la pena o actúo (según mi vista) de mala manera, la vida me abre los ojos con detalles pequeños y a la vez maravillosos, entonces me coloco en un sitio distinto, me humanizo, mantengo mis pies en el piso.
"Sucede que sin saber cómo ni cuándo, algo te eriza la piel y te rescata del naufragio".

Mi enojo

Estos últimos días el enojo ha venido a mi encuentro, cualquier pretexto ha sido bueno para descargar la ira que se forma dentro; cuando el coraje arde impetuosamente orilla a la acción y obliga a hacer uso de la voz...
Hoy, que la marea se ha apaciguado, acepto que me he equivocado, he liberado erróneamente mi desesperación con quien no venía al caso y... cuando uno cae en semejante acto se corre el riesgo de pagarlo caro.
De lo anterior deduzco que el enojo es válido cuando sirve para establecer límites que impidan que nuestra persona sufra cualquier tipo de daño. El problema se suscita cuando uno canaliza la rabia de manera destructiva y arrastra en ese trance a quien no se lo merece.