En esta ocasión no he pedido consejo alguno, no quiero relegar mi responsabilidad de elegir, decido lo que yo quiero, no hay tiempo para complacencias.
jueves, 29 de abril de 2010
martes, 27 de abril de 2010
El tiempo
Dice una canción de Juan Gabriel que "el tiempo es malo y muy cruel amigo", supongo que como todo, éste tiene sus claros y oscuros. Más de una vez me he sentido enemiga del tiempo, le he recriminado su falta de entendimiento y le he suplicado con poderosas razones una tregua de regalo. Pero él ha seguido con exactitud su paso. El tiempo transcurre marcando a todo el mundo. ¿Entonces? Entonces conciencia. El reloj avanza y eso lo sabemos todos. Pero seguro tiene también una cara amable, algo ha de obsequiar según va caminando, el ayer ha de servir para algo, si se mira atrás con detenimiento se puede reconocer lo bueno y lo malo, lo que se quiere tirar y lo que se desea conservar. El tiempo regala experiencia, evolución, movimiento... si me muevo confirmo que existo.
jueves, 22 de abril de 2010
Sed
Hoy tengo sed. Buscaré saciarla esperando que la vida me despierte constantemente una sed nueva, para que siempre exista un motivo, una luz, un por qué y un para qué.
Despedidas
He de platicarles, escasos pero queridos lectores, que eso de las despedidas me produce unas ñañaras tremendas. Aquello que se siente cuando se acerca el momento del adiós o el hasta luego en el mejor de los casos es tremendo, a mí me resulta tan complicado... me dan unas ganas bárbaras de salir huyendo y saltarme ese momento. Claro, hay de despedidas a despedidas, unas más amargas que otras... yo ahora, abusando del drama, me estoy refiriendo a aquellas en las que desde dos o más días antes del momento terrible ya se siente algo extraño en el estómago, en la garganta... como si el cuerpo presintiera que existirá un vacío y se preparara para ello... esas despediadas que pegan con ganas, esas en las que no se puede (por lo menos a mí así me pasa) ni pronunciar palabra, no vaya a ser que uno se desparrame y exponga su sensibilidad de par en par ante las demás miradas. Por eso yo prefiero expulsar todas las palabras y mimos necesarios antes del temido suceso y... que baste mi presencia para decir adiós.
domingo, 18 de abril de 2010
Abril de sus amores
Como cada año esperó impaciente que abril iluminara Sevilla. No hay plazo que no se cumpla y aquel mes tan esperado llegó; se colocó su mantilla, salió al balcón, las saetas escuchó, la emoción la acompañó y a su debido tiempo la procesión terminó.
La Feria de Abril comenzó, con todo su ser ilusionado recogió su cabello ondulado y colocó una flor de buen tamaño como parte del peinado, se puso su vestido de lunares, le encanta lucir de faralaes. Salió al encuentro del recinto, se reunió con amigos, paseó por las casetas, hubo por supuesto vino, tortilla de patatas, buñuelos... Contentísima cantó, bailó, se subió a la calesa con dirección a la Maestranza, una vez en la Plaza sacó su pañuelo, gritó ole trás ole. La noche llegó y después de mucho platicar se retiró a descansar con el deseo de volver a presenciar el próximo abril las costumbres de tan hermoso lugar.
La Feria de Abril comenzó, con todo su ser ilusionado recogió su cabello ondulado y colocó una flor de buen tamaño como parte del peinado, se puso su vestido de lunares, le encanta lucir de faralaes. Salió al encuentro del recinto, se reunió con amigos, paseó por las casetas, hubo por supuesto vino, tortilla de patatas, buñuelos... Contentísima cantó, bailó, se subió a la calesa con dirección a la Maestranza, una vez en la Plaza sacó su pañuelo, gritó ole trás ole. La noche llegó y después de mucho platicar se retiró a descansar con el deseo de volver a presenciar el próximo abril las costumbres de tan hermoso lugar.
¿Cómo sabes cuando el cielo es tuyo y cuando no?
Días atrás una querida amiga me escribió la siguiente pregunta: "¿Cómo sabes cuando el cielo es tuyo y cuando no?" No contesté inmediatamente, dejé pasar el tiempo, aguardé la respuesta, sola no llegó, la busqué, ¿la encontré? Tal vez no es el mejor momento para hablar de cielos o quizá nunca fue tan oportuno hacerlo. Me gustaría contestar con seguridad que basta con escuchar al corazón para reconocer sin error "nuestro cielo", pero creo que el asunto es más complejo, la razón me hace creerlo. Por mi cabeza pasan y pasan palabras sueltas; destino, vocación, corazón, decisión, elección, terquedad, permanencia, tiempo, esfuerzo, constancia, esencia, ser, hacer, oportunidad, puerta, posibilidad, sueño, realidad, cualidad, pasión, motor, creatividad, goce, libertad, acción, economía, valor, prioridad, historia, lastre, valentía, des-aprender, aprender, búsqueda, dentro, fuera, expresión, corazón... Sí, corazón...
Las palabras cesan, permanezco sentada, desde aquí abro la persiana y el cielo aparece detrás de la ventana.
martes, 13 de abril de 2010
jueves, 8 de abril de 2010
Porque todos tenemos alas
Alguien especial me dijo hace ya bastante tiempo palabras que ahora resurgen en mi cabeza. Voy a compartirlas:
"No siempre las grandes cosas surgen donde hay más obstáculos". "Se vuela mejor donde hay menos ramas o cables de alta tensión que te puedan lastimar". "El cielo es muy grande y se puede volar de muchas formas y hacia muchos lugares."
Estoy de acuerdo y también creo que es conveniente que uno decida por sí mismo hacia dónde quiere volar, finalmente son sólo nuestras alas las que nos permitirán alcanzar la altura que deseemos por lo que creo justo gozar la libertad para elegir y sí, siempre es bueno escuchar la voz sincera de aquellos que nos conocen y de verdad nos quieren porque como buenos humanos podemos equivocarnos. Lo que sí es una pena, es intentar volar para perseguir un cielo que no corresponde a nuestros anhelos, a nuestra esencia, a nuestro ser.
"No siempre las grandes cosas surgen donde hay más obstáculos". "Se vuela mejor donde hay menos ramas o cables de alta tensión que te puedan lastimar". "El cielo es muy grande y se puede volar de muchas formas y hacia muchos lugares."
Estoy de acuerdo y también creo que es conveniente que uno decida por sí mismo hacia dónde quiere volar, finalmente son sólo nuestras alas las que nos permitirán alcanzar la altura que deseemos por lo que creo justo gozar la libertad para elegir y sí, siempre es bueno escuchar la voz sincera de aquellos que nos conocen y de verdad nos quieren porque como buenos humanos podemos equivocarnos. Lo que sí es una pena, es intentar volar para perseguir un cielo que no corresponde a nuestros anhelos, a nuestra esencia, a nuestro ser.
Se marchitó la flor
¿Por qué se marchitó la flor? Se preguntan alrededor mientras observan con curiosidad desde lejos aquello que ya no puede resurgir.
Varias pudieron ser las razones. Tal vez:
- No se regó lo suficiente o quizá todo lo contrario, pudo haberse ahogado.
- No le daba sol, luz o puede que tanto calor la haya asfixiado.
- El ambiente no resultó conveniente y ella no pudo resistirlo.
- Dio todo lo que tenía que dar y el ciclo terminó.
"Se marchitó la flor" afirman ahora con resignación. ¿Que si pudo haberse evitado? Probablemente sí y probablemente no, pero el hecho ya ocurrió. Nos queda el ahora para prestar atención a una nueva flor.
Varias pudieron ser las razones. Tal vez:
- No se regó lo suficiente o quizá todo lo contrario, pudo haberse ahogado.
- No le daba sol, luz o puede que tanto calor la haya asfixiado.
- El ambiente no resultó conveniente y ella no pudo resistirlo.
- Dio todo lo que tenía que dar y el ciclo terminó.
"Se marchitó la flor" afirman ahora con resignación. ¿Que si pudo haberse evitado? Probablemente sí y probablemente no, pero el hecho ya ocurrió. Nos queda el ahora para prestar atención a una nueva flor.
lunes, 5 de abril de 2010
Por alguna razón
Por alguna razón soy y estoy; en este espacio, en este tiempo.
Por alguna razón el camino andado ha sido así y hoy me ha traído aquí.
Por alguna razón coincidí contigo, con él, con ella y coincidiré con aquellos también.
Por alguna razón me equivoqué y seguramente volverá a suceder.
Por alguna razón la vida es una decisión constante que obliga a renunciar, y a mí me cuesta bastante decidir, luego entonces se me dificulta eso de despedir.
Por alguna razón... ¿Qué pienso/siento cuando digo "por alguna razón"?, ¿es para mí consuelo o justificación?, ¿es una invitación a darle sentido a lo vivido?, ¿es motivo de esperanza?
Me gustaría saber que piensas/sientes tú cuando escuchas "por alguna razón".
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