Como cada año esperó impaciente que abril iluminara Sevilla. No hay plazo que no se cumpla y aquel mes tan esperado llegó; se colocó su mantilla, salió al balcón, las saetas escuchó, la emoción la acompañó y a su debido tiempo la procesión terminó.
La Feria de Abril comenzó, con todo su ser ilusionado recogió su cabello ondulado y colocó una flor de buen tamaño como parte del peinado, se puso su vestido de lunares, le encanta lucir de faralaes. Salió al encuentro del recinto, se reunió con amigos, paseó por las casetas, hubo por supuesto vino, tortilla de patatas, buñuelos... Contentísima cantó, bailó, se subió a la calesa con dirección a la Maestranza, una vez en la Plaza sacó su pañuelo, gritó ole trás ole. La noche llegó y después de mucho platicar se retiró a descansar con el deseo de volver a presenciar el próximo abril las costumbres de tan hermoso lugar.
La Feria de Abril comenzó, con todo su ser ilusionado recogió su cabello ondulado y colocó una flor de buen tamaño como parte del peinado, se puso su vestido de lunares, le encanta lucir de faralaes. Salió al encuentro del recinto, se reunió con amigos, paseó por las casetas, hubo por supuesto vino, tortilla de patatas, buñuelos... Contentísima cantó, bailó, se subió a la calesa con dirección a la Maestranza, una vez en la Plaza sacó su pañuelo, gritó ole trás ole. La noche llegó y después de mucho platicar se retiró a descansar con el deseo de volver a presenciar el próximo abril las costumbres de tan hermoso lugar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario