Me pregunto si realmente soy libre. ¿Cómo se mide la libertad? ¿En qué momento empieza y en qué instante se termina? ¿Qué la destruye? ¿Qué la aleja? Ausencia... ignorancia... palabras terribles. Hoy he llegado a la conclusión de que la libertad implica conocimiento. Mañana quién sabe qué crea. Probablemente tenga ganas y necesidad de escribir al respecto.
sábado, 28 de agosto de 2010
Buen camino
Me equivoqué, pensé que me buscarías, pensé que indagarías... quizá fue mejor así, tal vez nos libramos mutuamente de quién sabe qué... aún así experimenté coraje y decepción. Ahora ya no, ya pasó... Buen camino.
sábado, 21 de agosto de 2010
Atrévete
Ahorita encuentras el cielo nublado, no te asustes, no será algo permanente. Sé que desde aquí es muy fácil decirte que no pasa nada, que mañana habrá luz de nuevo, pero no te estoy mintiendo... tómate tu tiempo, vive este sentimiento, pero eso sí te advierto, no permitiré que permenzcas así por mucho tiempo, desenreda el nudo que intercepta tu andar, atrévete, yo estoy aquí contigo.
Manos a la obra
Lugares, momentos... de pronto me encuentro en el espacio y el tiempo indicado, con un pasado que enriquece mi presente, con una sensación de haber llegado... ahora, una vez descubierto lo anterior es necesario trabajar al respecto. Hay tanto por hacer... hay mucho que decir. ¡Manos a la obra!
La danza te escoge
En la semana escuché que "la danza te escoge", pensarlo me agradó bastante, aunque para mí lo importante es aquello que siento cuando estoy bailando, cuando me encuentro en un espacio aprendiendo, ensayando, escuchando la música y aceptando las emociones que se despiertan conforme va sonando. Para mí lo importante es lo que puedo decir, encontrar y liberar mientras mi cuerpo está en movimiento.
lunes, 16 de agosto de 2010
sábado, 14 de agosto de 2010
Consumismo
Antier sostuve una plática agradabilísima con mi vecino, regresé a casa con la necesidad de pensar detenidamente todo aquello que me dijo, contaré para ustedes que entre varias palabras que salieron en la conversación, se me quedó una más presente que ninguna: consumismo. Supongo que fue por la sacudida que me llevé con su argumento, me quedé gratamente sorprendida con su postura, sé que tiene razón y sin embargo, yo actúo de la manera contraria, la verdad es que constantemente me dejo arropar por el consumismo, a veces compro satisfaciendo un capricho, no una necesidad, y no sé qué pensar... trabajo por ser amiga de la autosuficiencia, trabajo porque me gusta la libertad que da tener dinero propio, dinero para vivir libre de preocupaciones económicas, dinero que yo decido cómo y en qué lo utilizo. Aunque mis ingresos no alzanzan la suma suficiente para caer en derroches, es verdad que suelo gastar en cuestiones no vitales. La publicidad me bombardea y yo me doblego ante ella, es una publicidad que va por la vida creando necesidades ficticias y no es difícil rendirse a sus encantos, sobre todo cuando la sociedad proclama sin cesar "tanto tienes, tanto vales", aunque no comparto en lo más mínimo tal frase. Nótese que estoy dando vueltas saltando de un lado a otro sin conclusión manifiesta, es un claro reflejo de cómo está mi cabeza. Cuando las ideas se ordenen y la deducción aparezca volveré... por lo pronto me voy a descansar.
viernes, 6 de agosto de 2010
Bailando
... y entonces bailo... me aligero, me encuentro, me siento... sigo bailando... experimento, descubro... recibo una pregunta que me envío yo misma: ¿qué será mañana si sigo bailando? No me respondo porque ahorita estoy disfrutando... mañana quién sabe qué pase.
Parte de la vida
A veces me gustaría tener un antídoto contra las tristezas propias y ajenas, conocer la dosis exacta para acabar con cualquier clase de desesperanza. Y es que para mí, una de las cosas más duras que puedo experimentar en esta vida es ser testigo del sufrimiento de un ser querido... no lo soporto.
Así mismo a veces también me pregunto qué sería de este andar si no existieran las sombras, si todo fuera de color rosa... no habría entonces siquiera necesidad de elegir y por consiguiente, se nos privaría del autoconocimiento. Considero que las crisis reverdecen el alma y nos entregan un horizonte más detallado, como si nuestros ojos de pronto consiguieran mayor visibilidad. Creo que tanto la alegría como la tristeza, el encuentro y la despedida, la satisfacción y el vacío, el miedo y la valentía, el blanco, el verde y el negro... contribuyen a la riqueza de la vida, y ese matiz que consiguen adereza la existencia.
¿Qué hacer entonces cuando el dolor decide parir lágrimas que pueden quedar encerradas o desparramarse en busca de consuelo? ¿Cuál es el mejor camino para superar un duelo y salir airoso? No lo sé, supongo que las necesidades varían en cada humano... lo que considero prudente más no sencillo es afrontar que existe tal vacío, mirarlo de frente... de lo contrario puede que arrastremos esa carga y paguemos tarde o temprano las consecuencias... "La palabra cura" me ha dicho varias veces Geles, no se equivoca... Es tranquilizante poder compartir con otro nuestros sentimientos, es liberador exponerlos... ¿Podría hacerse algo más? Seguramente sí, mucho más... disfrutar la naturaleza, percibir la amistad verdadera, recurrir a aquellas actividades que nos hemos privado con cualquier pretexto y que nos divierten profundamente...
Yo por lo pronto lanzo desde aquí un abrazo conociendo las bondades de este gesto y de paso que me caiga a mí uno pues esta manifestación nunca sale sobrando.
Estos último días
Cierro los ojos y hago un recuento de estos últimos días... de inmediato sonrío, suspiro, me lleno de agradecimiento... quisiera que tú también sintieras en este momento lo que yo estoy expertimentando, quisiera contagiarte todo lo anterior con un abrazo, quisiera que estas sensaciones me acompañaran por siempre, me gustaría que detrás de esta ventana el sol brillara con gran intensidad cada mañana.
martes, 3 de agosto de 2010
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