... y entonces bailo... me aligero, me encuentro, me siento... sigo bailando... experimento, descubro... recibo una pregunta que me envío yo misma: ¿qué será mañana si sigo bailando? No me respondo porque ahorita estoy disfrutando... mañana quién sabe qué pase.
Hoy pensaba que quizá tu cuerpo te exige bailar, y cuando digas todo lo que hace falta a través del cuerpo, tu corazón empezará a sentirse cómodo dentro del mismo.
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