El declive es evidente. La impotencia carcome. La realidad duele y no puede remediarse. Temor ante ese porvenir que desembocará en ausencia. Desprendimiento irremediable. La situación empuja a la conciencia: el valor del tiempo, la oportunidad de un abrazo, una palabra, un oído atento, el efecto de la risa, la diferencia entre ser y tener, el significado de la vida y de la muerte...
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