La vida es mudable y de carácter efímero. El ser humano suele hacer planes. Es costumbre programar el porvenir para reducir la incertidumbre del futuro desconocido. Sin embargo el cosmos también planifica sin entregarnos anticipadamente la agenda. Basta un instante para que todo cambie.
Lo evidente es el presente; único momento en el que cabe la acción.
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