Existen personalidades que son producto, casi en su totalidad, del exterior; es decir, que su comportamiento responde en gran medida a la voz ajena. Hay respuestas automáticas y foráneas que distorsionan el rostro. El carácter puede ser maleable. Desde muy temprano se aprende lo que en apariencia facilita la supervivencia. Con lo cual me pregunto si en tal caso existe la autenticidad.
Aclaro que la presente declaración no es en absoluto una sentencia, mi historial no está libre de manchas por lo que procuro evitar juzgar a los demás. El otro funge como espejo. El cuerpo que tengo enfrente puede ser el mío.
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