Mi fortuna es que tú eres mi madre los 365 días del año, no únicamente el 10 de mayo, sin embargo acepto el pretexto para decirte lo mucho que te quiero, lo imprescindible que resultas en mi vida.
Una gran labor la de las madres... un hermoso quehacer el que tú has hecho y el cual sigues construyendo diariamente con entrega desinteresada; agradezco que tu amor hacia mí jamás ha conocido las condiciones, no ha sido intermitente, no ha exigido colores ni figuras, más bien se ha portado de manera totalmente humana, sincera, pura; regalándome un amor que me ha hecho sentir totalmente aceptada, respetada... y me ha enseñado a actuar de igual forma con los demás, demostrándome que la importancia está en el contenido, que la belleza nace dentro y desde ahí se irradia al exterior...
Hoy... no podría reprochar a la vida ni una sola de mis vivencias porque gracias a ellas hoy valoro, sonrío, pienso, escribo, lloro, siento, hablo, abrazo, bailo... como sólo puedo hacerlo después del camino transitado. Riqueza extrema la que poseo, agua fresca y transparente para el arte... Dejemos pues que siga pasando el tiempo pero que en su transcurrir no perdamos conciencia, goce, sentido... que no se escape el presente por ansiar controlar el futuro; sólo permitamos que la vida fluya, que el mar se siga moviendo...
Te mereces alegrías... muchas alegrías...
Disfruta hoy, disfruta siempre.
Te quiero demasiado, con un cariño que toca lo eterno.
Gracias a tu má también de mi parte, porque me hace sentir querida y apoyada, y porque sin ella seguramente no tendría a la gran amiga que tengo en ti.
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