domingo, 29 de mayo de 2011

Escribo

Visitantes queridos, advierto que a continuación haré uso de la presunción pues ayer mi ego se extendió cuando leí el mensaje que un nuevo lector me envió. Que agradable sensación la de hallar turistas navegando en este océano. Las palabras del marinero en cuestión me dieron bríos para continuar la andanza. Este lugar para mí es preciado, aquí no tengo que seguir reglas ni protocolos, puedo embarcarme libremente hacia la dirección que me plazca. No han de llamarme escritora, no porque me disguste dicho título, sino porque simplemente disto de serlo, carezco del estudio propio de la profesión, me hace falta cultura, lectura, vivencia... Escribo... por puritito gusto, por gozar la libertad que expertimento cuando lo hago, porque frecuentemente siento la necesidad de depositar mis pensamientos-sentimientos en un contenedor que almacene lo expresado, de tal manera que se pueda volver y transformar lo que haga falta, así confirmo cómo la vida se mueve y por consiguiente cambia. Escribo... y (me) conozco, (me) escucho, (me) libero, supongo que también en ocasiones escribo intentando llenar un vacío... otras por querer sentirme presente, y siempre con la ilusión de ser leída, con la esperanza de tocar(te) con palabras. Escribo para que las letras vuelen y lleguen a donde haga falta, que cubran a quien tenga frío y refresquen al desfallecido.

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