Mi madre y yo llegamos a la cita con varios minutos de anticipación, la puntualidad suele acompañar a mi progenitora; nos reportamos con la carismática secretaria y nos instalamos ansiosamente en la sala de espera. Permanecimos ahí alrededor de 10 minutos, mientras el reloj caminaba tomé una revista que captó mi vista y atrajo mis manos, ésta contenía dos artículos que resultaron exquisitos para mi persona, en una página apareció ante mí una entrevista al bailaor español Israel Galván y en otra un reportaje sobre psicología. Coincidencias... dos temas que me interesan tremendamente incluidos en una revista que parecía sobresalir entre todas las demás.
Mientras estaba concentradísima en uno de los artículos, la puerta del consultorio se abrió y apareció el simpatiquísimo doctor, nos saludó como siempre con un beso y una gran sonrisa, claro, no era la primera vez que pisábamos uno de sus lugares de trabajo. Ingresamos y en medio de la revisión nos fue contando, como ya se ha vuelto costumbre, anécdotas que siempre me sacan una sonora carcajada, en esta ocasión nos habló del cabello pelirrojo y rizado de su nieta después de haberle preguntado a mi madre si sus rizos eran naturales. También este día nos enteramos que su hijo ganó varios kilos después de dejar el cigarro, "es muy malo el cigarro" me dijo con sus ojos bien abiertos, y no podía faltar ese viaje tan encantador al lado de su nieta mayor y los desayunos que acostumbra tener en compañía de los hijos de sus hijos dejándoles que elijan a sus anchas lo que desean ingerir. Y para finalizar, nos enseñó un poco del secreto para bailar tango que está aprendiendo actualmente.
Es una persona especial, de esas que tienen luz y la irradian sin contemplaciones. Resulta todo un personaje, tiene la apariencia de un físico-matemático, un músico o un filósofo, siempre muy elegante con su característica pajarita en el cuello y esos colores tan fuera de moda pero tan bien acoplados en su persona. Él es así y se siente a gusto. Es honesto, capaz, directo, divertidísimo... es un doctor que inspira confianza y eso me parece primordial en la profesión que desempeña, da la información de manera clara y uno siente la libertad de preguntar lo que se le dé la gana. Él transmite vida, alegría, esperanza... Definitivamente es un gran profesional y un ser humano inigualable. No puedo callarme su nombre, mi respeto y admiración para el Dr. Jorge Fernández Diez.
¿Puedo no callarme el nombre de alguien que admiro demasiado? María del Mar.
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