lunes, 10 de mayo de 2010

En busca de la voz perdida

Te callas y te vuelves cómplice. Te callas y te tiñes de gris. Te callas y tu potenial queda encerrado. Te callas y tu identidad se desvanece. Te callas y la carga aumenta. Te callas y el dolor no cesa. Te callas y te ahogas. ¿Qué hay detrás de ese silencio? No es egoísmo, no es ignorancia... Parece que es miedo, desconfianza, vergüenza... ¿Acaso existirá antídoto? ¿Será posible que tu voz se escuche? Quiero saber quién eres... y tú... también quieres saberlo. Entonces vale la pena buscar esa voz por todos lados...
Que bien... el esfuerzo, el valor, la esperanza, la constancia y la confianza nos han permitido recuperarla. Lo sé, sientes alivio y éste se extiende. Ahora, esta voz es tuya, nada más a ti te pertenece, no permitas que nada ni nadie vuelva a arrebatarla.

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