Tú... Yo... Sólo silencio, ausencia, miedo; quizá una estúpida prudencia. Sin embargo tengo la sensación incómoda de no querer perderte y el deseo férreo de que la verdad impere independientemente de lo que pueda aguardar tal manifestación; éxito o fracaso, aceptación o rechazo, ganancia o pérdida... Cuánta subjetividad en las palabras.
Mientras pienso en ello, el viento me remueve hurgando cada fracción de mi organismo, descubriendo rincones desiertos...
Ojalá el mismo aire pueda pronto acariciarte con esa veracidad que me extrae y que en realidad te pertenece.
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