Estoy muy contenta con mi tercer año de esta licenciatura que curso; me gustan las clases que dicho sea de paso me están resultando todo un reto. No hay espacio para el estancamiento y mucho menos para el aburrimiento. Conforme voy recorriendo el mundo de la danza, mientras me conduzco como espectadora y alumna comprendo de manera cada vez más clara que en realidad no sé nada. Qué ganas de continuar, cuánta ilusión por hacer y deshacer, por construirme y descomponerme para volver a edificarme. Con toda mi voz imploro que jamás sacie esta sed por aprender. Que no se agote la fuerza ni la fe. Que no cese el goce y la dicha. Que no se marchite la vida que me contagia la danza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario