Miren que no guardo rencor (eso creo), percibo que la otra parte tampoco, ambos lados sonreímos en un intento desesperado de borrar y contar de nuevo, de aligerar la carga pero lo cierto es que algo se quebró y aunque hemos intentado reunir las piezas con un pegamento poderoso, las cuarteaduras siguen presentes, y éstas (por lo menos ahora) limitan, previenen, cierran, alertan...
las lañas (grapas de metal que se usaban para unir las piezas de cerámica rotas) le dan un aspecto nuevo al jarrón: ha sido usado, y aunque se rompió, se ha recompuesto para seguir dando un servicio, o recordarnos que ese amor ya ha sido puesto a prueba y ha superado la prueba al poderse unir. Todo siempre depende del punto de vista.
ResponderEliminarJuan Ignacio, me encanta tu visión que me demuestra que todo depende de cómo quiera mirar uno. En realidad, de cualquier material puede moldearse algo útil.
ResponderEliminar¡Gracias!