Confieso que hablo sola. Lo hago de manera intencional cuando me encuentro en soledad (generalmente por las noches). Tal ejercicio se ha vuelto una grata costumbre. A veces también me río en solitario al verme inmersa en dicho soliloquio y pienso que si alguien fuera testigo de semejante manía seguramente creería que estoy completamente loca. Si eso ocurriera, no sería capaz de refutar la totalidad de la creencia porque evidentemente no soy toda cordura.
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