Elegir la verdad puede resultar una labor titánica que exige
valor, honestidad y congruencia. Cada uno tiene su propia verdad, una verdad
que responde a su contexto. Nadie es capaz de mirar con ojos ajenos, aun
careciendo de criterio propio y robando la idea de alado. No es sencillo
aceptar la verdad tal cual se presenta pero en la medida del intento está la
dosis de libertad obtenida. Por ello, entre más nítida pueda ser nuestra
visión, mayor libertad alcanzaremos y quizá mejor comprensión de lo que es verdad. ¿Sí?
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