Últimamente, ante la escucha y el cansancio, pienso lo siguiente:
Tirar la toalla es válido; el umbral del dolor de cada uno ha de respetarse. Por fortuna hay metas que conocen varios atajos. En esta vida no sólo existe un camino para llegar al destino. Supongo que es normal esa incómoda dificultad para tomar decisiones. En este momento puedo asegurar una cosa, por más fuerte que sea la desazón y la fatiga, hay luchas que de abandonarse provocan cierto grado de muerte dentro de uno mismo. Para elegir y accionar en consecuencia a la propia esencia, la honestidad es un requerimiento.
Escribir lo anterior ha sido sencillo, hacerlo puede que no tanto.
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