Hay días en los que la tentación por claudicar se manifiesta. Hay días en lo que seguir el ritmo se vuelve una misión ardua, desgastante y lejana. Hay días en los que se desea que alguien perciba en la sonrisa la necesidad del llanto y la pausa. Pero el tiempo es tajante. El deber llama. La escasez amenaza. Hoy... instante palpable. Mañana... esperanza.
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