Ayer en la tarde recibí una sorpresa muy agradable, uno de esos regalos que se goza inmensamente porque concuerda con los gustos e intereses. Dicho detalle me mostró un lado hermoso de aquel ser humano que me enseñó que con las castañuelas ha de hacerse música y no barahúnda.
Ahora tengo una libreta divina con hojas que aguardan expresiones... Y cuento también con una caja de fósforos literarios...
"Cuando abras esta cajilla tus dedos no tomarán palillos con cabezas que hacen luces incendiarias, sino sacarán poemas que si nos atenemos a su nombre, Fósforos, lucero del alba, llevan luz inspiradora, luz de la inteligencia del alma...".
¡Cuánta felicidad con mi regalo! ¡Gracias!
Ha sido un placer contribuir con el "Acento Mestizo".
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