Me fascina mascar chicle, sobretodo de sabores frescos como menta y hierbabuena. Hace poco tuve un ataque de risa (compartido con otras personas que presenciaron el momento) cuando una amiga me dijo muy seria en la escuela: "Oye Mar, ¿como que eres adicta a los chicles no?". Pues, antes de tal denuncia no me había sentido drogadicta pero considerando que casi nunca falta en mi bolsa un paquete de goma de mascar (dicho finamente) y que suelo ingresar a mi boca por lo menos uno de éstos al día seguramente tiene razón mi compañera. De cualquier manera pondré a prueba tal afirmación sometiéndome a la abstinencia. Si logro sobrevivir 7 días privada de tal vicio habré comprobado que sólo se trata de un sano deleite.
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