Qué larga se me ha hecho la noche. Únicamente logré conciliar el sueño escasos minutos debido a una imprudente infección en la garganta con una molesta tos como protagonista. Le he dicho al médico que necesito curarme pronto, él complaciente me ha mandado un antibiótico para caballo (o sea bastante fuerte) y varias horas de descanso. Y así me encuentro hoy refugiada en la casa, esperando ansiosamente que los medicamentos actúen rápidamente cual si fueran "purga de Benito" para que el alivio se manifieste claramente.
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