jueves, 13 de octubre de 2011

Te estoy viendo...

Te estoy viendo... a pesar de encontrarme cerca tengo la sensación de tenerte lejos. Por eso no despego la mirada de tu cuerpo, algo de ti me intriga, me inquieta. Por fin... luego de varios minutos en aparente quietud tu sollozo rompe el silencio, no se trata de un lamento, la razón se relaciona con el crecimiento. ¡Demasiada vida en tus entrañas! Qué curioso, yo también estoy recordando aquella canción de Serrat que dice:
Desde mis ojos que miran
desde mis manos que tocan
desde mi lengua y mi boca
doy fe de vida.
Desde los sueños pendientes
y los fracasos cumplidos,
la memoria y el olvido
dan fe de vida.
En las luces y en las sombras,
con su miel y su vinagre,
a mi espejo miserable
viene a mirarse la vida.

¿Eso es precisamente lo que te ocurre verdad? Estás confirmando tu existencia... tu corazón pulsa con fuerza tal hazaña. Justamente hace unos días celebrabas tu renacimiento, quizá por ello la sensibilidad te alcanza y sientes la necesidad de detener un momento la marcha para hacer un recuento, para elaborarte un reporte porque te asusta el estancamiento y te aterra el retroceso; ahora estás en eso, recorriendo el año recién transitado, preguntándote una vez más quién eres realmente porque sientes que te reformas constantemente, que no puedes permanecer inmune ante vivencias continuas. Sigues cuestionándote... ¿De qué sirve el pasado? ¿Para qué intentar comprender el Barroco y el Neoclásico? ¿Podrán éstos transformar el presente? ¿Acaso son capaces de revolucionar la danza? No sabes qué contestarte, repites una y otra vez tales incógnitas, piensas... Consideras que el pasado se vuelve presente y el presente se torna pasado, ambos compañeros construyen identidades, otorgan razones y llenan los vacíos de sentido. Ahora mismo sientes unas ganas incontenibles de abrazar al Barroco, es que te atrae, te suena, te mueve, te llena... anda, hazlo, de esta manera le sacudes el polvo y le obsequias permanencia, menudo regalo, seguramente dicho periodo conoce la reciprocidad. Lo sé, tienes la sensación de no entenderlo todo, de ignorar mucha información al respecto pero eso no impide la empatía. Compruébalo tú misma... cuéntame qué te simpatiza de dicha etapa. Bien, te cautiva la honestidad, la transparencia del rostro. Ante todo la verdad, siempre la verdad, a pesar de que ésta suela contener cierto grado de violencia. Admiras a quien, como dice Ruth y no se te olvida, puede sostener la palabra con su cuerpo, con su acción. Valoras la coherencia, la sensación, los sentidos... Anhelas conocer a profundidad el cuerpo humano para lograr el dominio de la técnica, aunque sabes que el equilibrio no se compone únicamente de virtuosismo. Agradeces la catarsis, la voz prudente que sabe cuándo manifestarse; gratificas palpar el cielo sin tener que abandonar la tierra. Te preguntas, al igual que Christa, qué tuvieron que experimentar durante el Barroco para producir semejantes manifestaciones artísticas. Te cuestionas entonces tú... qué has visto, escuchado, sentido... y qué harás con todo ello, cómo desembocará en arte. En realidad no es necesario que caviles de qué manera incorporarás tus andares a tu vocación, ésto se da de manera natural, no puede forzarse. Por lo pronto sientes el deseo de librar la cárcel del Neoclásico, de burlar los barrotes de la Ilustración que te están oprimiendo; tú repruebas la sordidez, la suciedad, el adorno que responde a la falta de contenido, el egoísmo, la razón absoluta como único camino, el engaño, la evasión, la droga... ¿Entonces qué quieres? Quieres darle continuidad a la ronda y estrechar la mano de quien tienes al lado siendo capaz de percibir su textura y temperatura, tienes miedo de enfrascarte en el ensimismamiento pasando de largo importantes eventos, como ignorar el hambre de tu compañero o el sufrimiento de tu amiga... porque si bien es cierto que uno ha de hacer sólo aquello que le corresponde, también es verídico que si no ves más allá de tu horizonte estaremos perdidos.

No, no frenes el sollozo, adelante... ¡quítate la máscara! Te estoy viendo... soy yo frente al espejo.

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