Mi cuerpo y el de los demás me recuerda que somos frágiles, inexactos, diferentes, que resguardamos la vulnerabilidad del alma, y aunque ésta no pueda verse físicamente, encuentra cualquier manera de mostrar su esencia.
Me parece importante la armonía, ni tanto al cuerpo que me olvide de reflexionar, ni tanto al alma que lleve a mi cuerpo a un estado decadente. Einstein dijo algo con lo que yo concuerdo: "el día en que el envoltorio sea de más calidad que la carne que se envuelve, estaremos perdidos".
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