miércoles, 22 de diciembre de 2010

¡Cuidado, explota!

Llegó mi hermano después de un largo viaje de trabajo; lo esperábamos con ansia. Y aparentando una solemnidad tremenda me dio un regalo muy bien envuelto cuya tarjeta decía: "¡Cuidado, explota!", me reí conociendo las ocurrencias de mi hermano, lo abrí emocionada quitando muchísimas capas de papel de china hasta que llegué al centro, encontré nada más y nada menos que un delicioso chicle. Miles de carcajadas... así se las gasta el chamaco y ahí estoy yo siempre riéndome de sus payasadas.

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