Tratando de poner en orden mi casa, sobretodo mi cuarto, me percato de que guardo más cosas de las que utilizo, intento deshacerme de varias de ellas y percibo que batallo bastante con el desprendimiento, entonces me propongo responder a las preguntas: ¿por qué y para qué lo guardo?, ¿realmente lo uso y necesito? No me atrevo a sacar de mi espacio la totalidad de los objetos que permanecen guardados ya desde hace tiempo, sólo retiro algunos pocos para convencerme de que no me apego a lo viejo y me abro a lo nuevo, para poder decirme que he hecho limpieza con todo lo que ello implica pero lo cierto es que no me he quitado de la cabeza esa inquietud que me produjo constatar mi terquedad de guardar "por si acaso" anticipándome a un futuro ilusorio. Por si acaso se me olvida, por si acaso me enfermo, por si acaso te extraño, por si acaso... a ver si un día de estos me harto y despido todo aquello que denota pasado y futuro al mismo tiempo, impidiéndome centrarme en el presente... y es que la vida es hoy, ahorita, aquí.
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