Qué ganas tenía ya de acariciar mi blog, verdaderamente le tengo cariño... pero el tiempo está siendo estricto conmigo y contigo, en realidad siempre lo ha sido sólo que ahora la carga de actividad me lo hace notar. No me quejo, sería injusto emitir cualquier muestra de disgusto, estoy haciendo lo que me gusta, me siento contenta, más de lo que pude imaginar cuando me embarqué en tan arriesgada aventura... ¿alguien notará que hay momentos en los que me siento tan en el lugar correcto, tan plena... que podría llorar en ese instante?, ¿alguien compartirá conmigo en ese momento, en un lugar distinto o en el mismo sitio esa sensación?, ¿podría intentar explicárselo a alguien sin que me llamara cursi y ridícula?, ¿y es que realmente me importa cómo me nombren?, ¿acaso necesito palabras o me basta el arte para compartirlo? Arte... ¿para qué?, ¿por qué? , ¿para quién?, ¿de quién?... Arte porque somos todos y no somos ninguno, arte como voz, arte que refleja, alimenta, explica, abraza, empuja, busca, encuentra, abre, cambia, testifica, recuerda, revive... Arte para ti, arte para mí... arte porque uno siente, piensa, ignora, imagina, intuye, duda... Arte porque hay quien ya no está y sigue aquí, arte como presencia, como existencia de lo no se ve y de lo que sí. Arte como sinónimo de vida, y por consiguiente también de muerte.
Arte... ayer... hoy... ahora... arte...
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