Tarde... cuanta ñañara me produce esta palabra. Será que la relaciono con error, con impotencia, con daño irreparable, con omisión... No me gusta oirla, duele resignarse.
Tarde... ¿Tarde según quién? ¿Por qué? No me respondas, conozco esos motivos y no los comparto. Mientras haya vida... "nunca es tarde si la dicha es buena". Así que ahí voy, sin prisa pero sin pausa, ni temprano ni tarde, sólo a tiempo.
¡Ah te entiendo muy bien! A veces no es que sea tarde, sino que se ha deseado desde mucho tiempo antes.
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