Las redes sociales hace ya tiempo que se apoderaron de mi vida privada, lo vi y lo permití. Abrí esa puerta y dejé que quien fuera se asomase dentro de ella. Quizá tuve y tenga ganas de extenderme, de estar y de ser. Pero yo estoy compuesta de varias puertas, cualquiera puede tocar pero no todos logran entrar.
Las redes necesitan que no pierdas ni una letra de tu nombre. Deja que te abracen, pero no que te quiten el aire.
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