lunes, 16 de agosto de 2010

Buenos tiempos los que están corriendo...

sábado, 14 de agosto de 2010

Consumismo

Antier sostuve una plática agradabilísima con mi vecino, regresé a casa con la necesidad de pensar detenidamente todo aquello que me dijo, contaré para ustedes que entre varias palabras que salieron en la conversación, se me quedó una más presente que ninguna: consumismo. Supongo que fue por la sacudida que me llevé con su argumento, me quedé gratamente sorprendida con su postura, sé que tiene razón y sin embargo, yo actúo de la manera contraria, la verdad es que constantemente me dejo arropar por el consumismo, a veces compro satisfaciendo un capricho, no una necesidad, y no sé qué pensar... trabajo por ser amiga de la autosuficiencia, trabajo porque me gusta la libertad que da tener dinero propio, dinero para vivir libre de preocupaciones económicas, dinero que yo decido cómo y en qué lo utilizo. Aunque mis ingresos no alzanzan la suma suficiente para caer en derroches, es verdad que suelo gastar en cuestiones no vitales. La publicidad me bombardea y yo me doblego ante ella, es una publicidad que va por la vida creando necesidades ficticias y no es difícil rendirse a sus encantos, sobre todo cuando la sociedad proclama sin cesar "tanto tienes, tanto vales", aunque no comparto en lo más mínimo tal frase. Nótese que estoy dando vueltas saltando de un lado a otro sin conclusión manifiesta, es un claro reflejo de cómo está mi cabeza. Cuando las ideas se ordenen y la deducción aparezca volveré... por lo pronto me voy a descansar.

viernes, 6 de agosto de 2010

Bailando

... y entonces bailo... me aligero, me encuentro, me siento... sigo bailando... experimento, descubro... recibo una pregunta que me envío yo misma: ¿qué será mañana si sigo bailando? No me respondo porque ahorita estoy disfrutando... mañana quién sabe qué pase.

Parte de la vida

A veces me gustaría tener un antídoto contra las tristezas propias y ajenas, conocer la dosis exacta para acabar con cualquier clase de desesperanza. Y es que para mí, una de las cosas más duras que puedo experimentar en esta vida es ser testigo del sufrimiento de un ser querido... no lo soporto.
Así mismo a veces también me pregunto qué sería de este andar si no existieran las sombras, si todo fuera de color rosa... no habría entonces siquiera necesidad de elegir y por consiguiente, se nos privaría del autoconocimiento. Considero que las crisis reverdecen el alma y nos entregan un horizonte más detallado, como si nuestros ojos de pronto consiguieran mayor visibilidad. Creo que tanto la alegría como la tristeza, el encuentro y la despedida, la satisfacción y el vacío, el miedo y la valentía, el blanco, el verde y el negro... contribuyen a la riqueza de la vida, y ese matiz que consiguen adereza la existencia.
¿Qué hacer entonces cuando el dolor decide parir lágrimas que pueden quedar encerradas o desparramarse en busca de consuelo? ¿Cuál es el mejor camino para superar un duelo y salir airoso? No lo sé, supongo que las necesidades varían en cada humano... lo que considero prudente más no sencillo es afrontar que existe tal vacío, mirarlo de frente... de lo contrario puede que arrastremos esa carga y paguemos tarde o temprano las consecuencias... "La palabra cura" me ha dicho varias veces Geles, no se equivoca... Es tranquilizante poder compartir con otro nuestros sentimientos, es liberador exponerlos... ¿Podría hacerse algo más? Seguramente sí, mucho más... disfrutar la naturaleza, percibir la amistad verdadera, recurrir a aquellas actividades que nos hemos privado con cualquier pretexto y que nos divierten profundamente...
Yo por lo pronto lanzo desde aquí un abrazo conociendo las bondades de este gesto y de paso que me caiga a mí uno pues esta manifestación nunca sale sobrando.

Estos último días

Cierro los ojos y hago un recuento de estos últimos días... de inmediato sonrío, suspiro, me lleno de agradecimiento... quisiera que tú también sintieras en este momento lo que yo estoy expertimentando, quisiera contagiarte todo lo anterior con un abrazo, quisiera que estas sensaciones me acompañaran por siempre, me gustaría que detrás de esta ventana el sol brillara con gran intensidad cada mañana.

martes, 3 de agosto de 2010

¿Quién lo diría? Es curiosa la vida...

domingo, 1 de agosto de 2010

Las lágrimas emanan sin esperar mi consentimiento, no las reprimo, es síntoma de la felicidad desbordada... no puedo ni quiero callarlas.