martes, 9 de marzo de 2010

Te quiero

Tú sabes que te quiero, me delata mi cuerpo, mis ojos hablan de ello.
Un día de estos acudiré a tu encuentro, con palabras te diré lo que siento. Hoy no me atrevo, quizá no sea el momento. Pido que mañana todavía esté a tiempo.

Cada quien tiene su herencia

La entrada anterior me dejó pensando. Me ha venido a la mente una canción de Serrat en la que habla precisamente de lo que se hereda a los hijos, y como en mi blog no sufro por falta de espacio, pues la copio entera ahora mismo:

Esos locos bajitos

A menudo los hijos se nos parecen,
asi nos dan la primera satisfacción;
esos que se menean con nuestros gestos,
echando mano a cuanto hay a su alrededor.

Esos locos bajitos que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par,
sin respeto al horario ni a las costumbres
y a los que, por su bien, hay que domesticar.

Niño, deja ya de joder con la pelota.
Que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.

Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma,
nuestros rencores y nuestro porvenir.
Por eso nos parece que son de goma
y que les bastan nuestros cuentos para dormir.

Nos empeñamos en dirigir sus vidas
sin saber el oficio y sin vocacion.
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones
con la leche templada y en cada cancion.

Niño, deja ya de joder con la pelota.
Que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.

Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en el reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un dia nos digan adios.

Ahora mis preguntas son:

¿Cómo se rompe con estas herencias y se encuentra la verdadera esencia? ¿En qué momento forma uno sus propias creencias y se libra de las ajenas? ¿De qué manera se deshace uno de las cargas negativas y conserva las aportaciones positivas? ¿Qué tiene que suceder para que uno se de cuenta quién es y qué es lo que en verdad desea?

Buscaré respuestas. Lo que sí creo en este momento es que ser madre/padre ha de ser una maravillosa y ardua experiencia.

¿Herencia o convivencia?

Me da mucha risa cuando de repente me sorprendo diciendo alguna frase o actuando como lo han hecho mis padres. Así mismo sonrío cuando me dicen que mis gestos son iguales a los de mi madre. No sé si en mi caso es herencia o fruto de la convivencia pero en el fondo, me alegra, es una manera de percibirlos cerca, de sentir pertenencia.

Se extraña...

Seguramente en este momento infinidad de personas estén extrañando. Se extraña lo que no se tiene y se quiere, se extraña lo que ha dejado un vacío que no puede ser sustituido, se extraña a lo que ha sido parte importante del recorrido y de pronto por lo que sea ha desaparecido. La ausencia puede ser pasajera o eterna pero igual quema. Se extraña porque se está vivo y eso conlleva encuentros y extravíos.

viernes, 5 de marzo de 2010

Reserva, prudencia, discreción...

Reserva, prudencia, discreción... a veces agradezco poseerlas y otras tantas me canso de verme envuelta entre ellas y lidiar con ese "hubiera" porque el ayer se me fue y mañana no sé.

Reserva, prudencia, discreción... puede que hoy jueguen a favor y mañana en contra. ¿Será que hay detrás un miedo? Lo siento, por ahora me ausento, debo indagar más al respecto.

Si alguien tiene una respuesta no dude en exponerla, seguramente varias miradas nos regalarán una visión más clara.

Nada más por aclarar...

Bondad no es sinónimo de estupidez.

jueves, 4 de marzo de 2010

Liberación

Ayer comprendí que sentir vergüenza además de doloroso es agotador. ¿Que si tengo alguna recomendación? Sí, la liberación.