Hay quien dice que el camino se recorre en solitario, sin embargo esta vereda ha sido transitada en compañía, con la presencia sincera de manos cálidas que han sabido entrelazarse para formar una ronda.
Paso tras paso se hilvana la historia; decisión y acción constante. Hacer el camino implica movimiento, lamentable resulta trazarlo desde la inmovilidad inerte. Sólo la pausa activa cabe en el espacio de aquello que está vivo.
Hoy, en este lugar sagrado, nuestros cuerpos muestran sin tapujos la piel nueva. ¡Estamos aquí! Al descubierto, inmersos en una mudanza de 8 tiempos, entonando al unísono, con emoción y agradecimiento, la melodía de este final que huele a primavera. Y así esta línea que marca el límite de un viaje, expone un lienzo blanco a merced del albedrío.
"Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos".
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