miércoles, 17 de abril de 2013

Llego siete minutos antes de la cita. Anuncio mi llegada con la secretaria y me siento en la sala de espera mientras volteo a ver la televisión que emite un programa matutino que no me interesa. Entonces saco de mi bolsa un libro pequeño con la intención de distraerme hasta que anuncien mi nombre. Leo un párrafo de corrido y me doy cuenta de que no me he enterado de nada, no puedo atender al texto con tal ansiedad recorriéndome el cuerpo por lo que decido guardar el ejemplar y untarme crema de cacao en mis labios resecos. Volteo a mi alrededor. Le sonrío a una señora de mirada amable. Frente a mí hay un matrimonio de edad avanzada que discute tiernamente sobre el llenado de un domento. De pronto mi vista se dirige a la portada de una revista donde sale la Rana René, inmediatamente mi mente se transporta a mi niñez cuando disfrutaba viendo los Muppets Babies y demás caricaturas de mi preferencia. Recuerdo entonces cuando a los 8 años me brotó la varicela justo el día en que viajaba en avión después de unas vacaciones, tenía tantas ronchas que mi madre tuvo que ponerme una gorra y forrarme con ropa para evitar que me impidieran el abordaje. Estuve encerrada en casa durante dos semanas, gozando de todos los programas y las películas que me gustaban. Tuve suficiente tiempo para peinar varias veces a mis muñecas y llenar una libreta con dibujos. Pero extrañaba jugar en la calle con mis amigos, andar en bicicleta, ponerme patines, subir a los árboles...
Justo andaba yo repasando tal recuerdo cuando se abrió una puerta y una voz femenina dijo: "María del Mar, pasa por favor".

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