Mantener el control para no dar cabida a la vulnerabilidad suele ser una constante en muchas vidas. El resultado puede ser para algunos positivo, para otros negativo. Lo cierto es que enfrentar el miedo y asumirse vulnerable (como todo ser humano) centra en la realidad y sitúa en el presente, la energía no se escapa en el ayer ni en el mañana, el combustible no se agota en esconder. Entonces se testifica el instante; se escucha, se observa, se está... "Aquí y ahora".
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