lunes, 20 de julio de 2009

Abierto vs Cerrado

Todo lo que se abre puede también cerrase. Todo lo que se cierra puede ser abierto nuevamente.
¿Qué se gana con abrir? ¿Se pierde algo al cerrar?
Yo abro una caja de galletas para deleitarme y deleitar a los demás con el sabor, si no lo hiciera me estaría privando de la experiencia, del placer de saborear ese postre tan exquisito, pero al mismo tiempo, si el paquete permanece cerrado me ahorro unas cuantas calorías, y si el peso me resultara preocupante seguramente me libraría de varios minutos en el gimnasio.
Entonces, ¿cuándo abro y cuándo cierro? ¿Cómo mido cuánto gano y cuánto pierdo?
Hoy, por ejemplo, fui testigo de cierres y aperturas constantes. Desde temprano, abrí la ventana de mi cuarto para que entrara el sol y pasara el aire, mi madre la cerró por la tarde para impedir que el agua se colara dentro de la casa. Abrí los ojos y observé maravillada lo bien que cerró la herida de mi hermano. Abrí mis brazos y recibí emocionada el cuerpo de una pequeña que se me abalanzaba. Abrí el paraguas y caminé sin prisa por la banqueta mientras el agua caía en cantidades moderadas. Bailé, y confirmé que la danza es un abrir y cerrar del cuerpo en movimiento. Abrí un libro y conocí Las Memorias de Saramago. Cerré la llave para no seguir gastando agua. Cerré la computadora y me acosté un rato, sentía demasiado cansancio.
¿Lo tengo ahora más claro? Mm… Mejor sigamos.
“Yo no me junto con gays”, tuve que escuchar alguna vez. Mentes cerradas pensé, que vacías deben ser. Algún complejo han de esconder. A abrir deberían de aprender.
Mejor cierro la boca, no me gusta ser chismosa. O mejor sí la abro, es importante que diga algo.
La palabra abrir me resulta más amable, me invita, me regala, me da posibilidades… Cerrar lo relaciono con despedida, con final, con límite. Cierro para detener, alejar, retener, despedir… Cierro por miedo, por precaución, por ignorancia, por necesidad, por inconsciencia… pero aunque a veces me produce malestar, también cerrar me suele beneficiar.
¿Cierro para abrir? En ocasiones sí. Cuesta trabajo dejar ir, pero a veces sólo así se puede recibir.
A varias voces he escuchado decir que “cuando una puerta se cierra otras se abren”. No se equivocan. De manera que abrir y cerrar es cuestión vital. Tan importante es el abrir como el cerrar y hay que saberlos manejar.
Entonces de nuevo ¿cuándo abro y cuándo cierro? ¿Cómo mido cuánto gano y cuánto pierdo? Supongo que la intuición, el corazón y la razón pueden darme la solución.
¿Y ahora? Ahora cierro un ciclo. ¿Qué espero? Apertura ¿De quién? De mi misma, de ti, de ellos. ¿En dónde? Aquí, allá, en todo lugar; claro, sólo cuando así sea conveniente accionar. ¿Qué abro? Los ojos, la boca, el corazón, los sentidos, abro…
Qué ricas son estas galletas. Bendito sea el gimnasio, que abre sus puertas temprano y permite a cada uno ir a su paso.

1 comentario:

  1. Justo hoy leí las reflexiones de Paulo Coelho sobre cerrar círculos. Creo que cerrar implica valentía... es mucho mejor cerrar cuando se desea, que dejar abierto por temor de que no entre más el sol, mientras adentro está lleno de velas. Hay momentos para la luz y momentos para la oscuridad... así como uno puede abrir para salir o para entrar, y cerrar para abandonar o para internarse.

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